Galería Zunino

Zunino ha sido durante varios años una galería online/pop-up. Su foco se ha establecido en artistas de la generación de los setenta y ochenta que tienen como elemento común el haberse formado en la capital hispalense; atendiendo, con especial énfasis, el trabajo desarrollado por mujeres, siendo sensible al importante efecto tanto en términos de calidad como de impacto en la nueva escena pictórica; y centrando su interés en los formatos de la pintura y la ilustración, siendo sensible, por tanto, a las nuevas corrientes expresivas del arte actual y a los gustos del nuevo público.

Coincidiendo con el otoño, Zunino abre sus puertas como galería física en Calle Francos, 14. V2°, 2°-4 .
Del 26 al 28 de octubre de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00h. Domingo 29 de 11:00 a 14:00h y de 18.00 a 21.00h.

 

Artista en exposición: Fernando Parrilla.

Artista invitado: Víctor Pulido – “Vida Perra: Speculum Mundi”

 

No es casualidad, que para muchos cuentos donde se plantean moralejas aleccionadoras se acuda a la figura del perro. El símil con el ser humano es tan tentador como inevitable. Hace más de dos mil quinientos años Esopo, el apólogo griego por excelencia, será uno de los primeros en recurrir, con sarcasmo y sencillez, a breves historias de animales para explicar los vicios y defectos de las personas, narraciones que trascalan hasta las conciencias más ingenuas y donde se aprende una enseñanza vital que nos advierte -o resguarda- de inmoralidades o inconveniencias. Los filósofos cínicos (del griego Kynikos, que significa literalmente “similar al perro”) promulgaban una desconfianza total en las instituciones, fuesen del tipo que fuesen, y mantenían una actitud autárquica que les hacía sólo depender de sí mismos, no de ninguna ley ni convencionalismo. Antístenes y Diógenes, sus dos pensadores más conocidos, se enfrentan constantemente a las normas sociales, predicando con su modo de vida desprendida que cualquier posesión que se tenga es un bien superfluo innecesario.

Si mezclamos con ingenio el sentido de las fábulas (y me refiero también a Boccaccio, a La Fontaine, a Samaniego y a tantos otros) y la doctrina de los cínicos en la Antigüedad (esos desvergonzados de vida perruna…), podemos aproximarnos –de un modo no taxativo pero sí estimativo- a los planteamientos de Víctor Pulido (Huelva, 1968). ‘Vida Perra’ es una parábola. Nada más y nada menos. Una parábola de apariencia inofensiva pero de corte deflexivo y afilado. Son esculturas hechas en barro cocido de talante caricaturesco y un expresionismo cuasihumorístico. Una simbólica aproximación a un universo paralelo que, curiosamente, se nos parece mucho y nos resulta extrañamente familiar.

Desde siempre los canes han sido el compañero más fiel del hombre. Un animal dócil, domesticado, servil y de abnegada disposición que ha aparecido habitualmente en las representaciones artísticas. En las tumbas medievales la imagen de un perro era un signo palmario de lealtad, franqueza y cumplimiento. Idéntico significado tiene su imagen en los cuadros donde se le retrata acompañando a su dueño. Desde la Venus de Urbino de Tiziano hasta el Hugo Erfurth de Otto Dix. En las instalaciones de Pulido, donde normalmente un grupo de chuchos realiza diferentes acciones sobre un césped natural, tienen que tenerse muy en cuenta -además de los valores conocidos de estos cánidos-, los vínculos grupales y la comunicación. Los perros son animales sociales y como tales establecen relaciones con los individuos que conviven con ellos. Exactamente igual que los seres humanos pero de manera más instintiva y menos protocolaria. Con menos intención y más espontaneidad.

Al final de la novela de George Orwell ‘Rebelión en la Granja’ los cerdos acaban pareciéndose tanto en su necio comportamiento al hombre, que descubrimos decepcionados en la condición altiva y explotadora de los poderosos nuestras propias miserias. Parafraseando a Lacan: “Somos seres mirados en el espectáculo del mundo. Lo que nos hace conciencia nos instituye al mismo tiempo como speculum mundi”. Por desgracia, y esto ocurre con más normalidad de la deseada, la ambición por el poder predomina más que cualquier dechado de virtudes. La riqueza nos ciega y nos enturbia. Las posesiones nos engañan y el estatus, ese anhelo humano que resulta tan frugal, nos pierde. Realmente, como dice el propio Víctor Pulido, “los perros son como las personas… aunque a ellos se les ve venir.”

Sema D’Acosta

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The Guest 2017