Universidad Loyola Andalucía

 

Este año por primera vez, la Universidad Loyola Andalucía participa expositivamente en ARTSevilla, y lo hace con una pequeña muestra del trabajo de fotoperiodismo que los alumnos de Comunicación llevaron a cabo durante el pasado curso. El fotoperiodismo es, probablemente, uno de los espacios creativos más desgarradores que puedan existir, pero también es un lugar de encuentro de culturas, de razas, de sentimientos y expresiones de la realidad humana. Cercanas o no, las imágenes nos evocan momentos únicos a través de los ojos de unos jóvenes que se asoman al mundo casi por primera vez, mezclando aprendizaje y avidez por capturar la esencia de las cosas y los seres vivos. Puro humanismo.

 

El Humanismo forma parte indispensable de nuestra filosofía como Universidad, en cuanto que el Humanismo es un comportamiento o una actitud que exalta al género humano. Bajo esta concepción, el arte, la cultura o el deporte, las actividades humanas generales, se vuelven trascendentes. Dicha trascendencia puede conseguirse a través de la exaltación y la experimentación de las propias facultades. Un recorrido vital que, afortunadamente, transcurre a través de muchos caminos y realidades, paralelas o no.
El espectador que se asome a esta selección de fotografías no debe buscar un hilo conductor, un tema u objetivo único, porque no existen. Es la experimentación, la reflexión individual de cada estudiante lo que prima sobre cualquier otro aspecto creativo. Son trabajos de autor, el alfa de una trayectoria profesional que acaba de comenzar.

 

Con esta muestra de fotografías la Universidad Loyola Andalucía empieza a hacer realidad un sueño incipiente: el de convertirse en una institución donde la cultura, en su visión más integradora y poliédrica comience a generar proyectos artísticos. Lo hacemos esta primera vez con la modestia y la ilusión del principiante, tímidamente. Pero con la convicción de que esta es una de las paradas en el camino que nos lleva a desarrollarnos plenamente como una institución activa, enraizada en la realidad social y capaz de formar hombres y mujeres seguros de sí mismos y capaces de discernir, por sí solos, entre lo correcto y lo incorrecto a través de los infinitos caminos de la creación artística.

 

Emma Camarero
Directora del Servicio de Actividades Culturales y Formación Complementaria de la Universidad Loyola Andalucía

 

Los alumnos de la asignatura de Fotoperiodismo del grado de Comunicación de la Universidad Loyola Andalucía han iniciado ese largo camino y aquí está la primera muestra de su trabajo. Las fotografías expuestas aquí son parte de su trabajo para la asignatura y todas forman parte de ensayos de autor concebidos como reportajes sobre temas de actualidad. La limitación del espacio ha obligado a hacer una exhaustiva selección de un material más amplio con el estos universitarios han reflejado la realidad que les rodea.

 

 Desde el quehacer diario de los trabajadores de una reserva de animales al retrato de compañeros de facultad. De un espectáculo musical de estrellas consagradas al esfuerzo diario de jóvenes deportistas. Del desconocido trabajo de los técnicos de una rotativa al proceso de transformación de un actor de prometedora carrera. Esta es una narración de hechos noticiosos que, a través de imágenes, ha realizado un grupo de alumnos. Podría haber sido otra, pero esta es SU narración.

 

 La que eligió Almudena Yago para reflejar la vida de un compañero llegado desde una realidad muy lejana en el espacio, que no en el tiempo. Sus retratos reflejaron las contradicciones del complejo mundo que habitamos. Alazne Arratio supo recoger con grandes dosis de profesionalidad el trajín infinito de un pase de modelos, aquello que está detrás de las candilejas de casi cualquier exhibición pública y sin cuya concurrencia nada saldría como debería. Una circunstancia parecida a la que Álvaro Guerrero reflejó en su ensayo en blanco y negro sobre la vida, ora callada, ora ruidosa de la maquinaria que transforma el hecho noticioso en objeto de papel y tinta. Un universo desconocido para el lector habitual de periódicos, habitado por profesionales sin firma, fuera de los focos, pero con responsabilidades abrumadoras.

 

¿En qué piensa un rinoceronte mientras recibe el trato mimoso de sus cuidadores? ¿Es una pregunta acaso oportuna para el fotógrafo? ¿Hay tantas diferencias entre un animal salvaje y uno confinado? Ana García Guillén trató de responder a algunas preguntas en una reserva de animales. Las de dos peleas vitales, la de un deportista con ­–aparentemente- menos capacidad física de lo normal y la de un actor que muda su piel a diario, fueron las profundidades en las que introdujeron su objetivo discreto Carmen Paz e Ignacio Campos.

 

Irene Berral y Joana Pizarro miraron más allá del espectáculo para descifrar el entramado que se oculta tras un concierto de masas y las máscaras de la fama que ocultan vidas reales, mientras Jessica Castro eligió la cotidianeidad de su entorno para reflejar el quehacer de los días, de una época, de una forma de vida.

 

Pilar Torres llegó hasta el límite y lo desbordó. Consiguió la imagen que nadie podía, que el artista no quería. Pese a su juventud, lleva en las venas el periodismo convertido en axioma, el contar las cosas que alguien no quiere que se cuenten pero que interesan a mucha gente. La cultura de la muerte, tan nuestra, tan de tantos siglos, fue el tema elegido por José Manuel Marcos, mientras que la vida desbocada a raudales en un grupo de jóvenes nadadores centró el objetivo de Melisa Rabanales. Un diálogo complejo, solventado con las miradas bien frescas de ambos fotógrafos.

 

Luis Ybarra trabajó la calle, con paciencia, el ojo y los oídos bien abiertos. Hasta que escuchó lo que intuía y supo componer visualmente lo que buscaba. La grey turística fue uno de sus objetivos, y suponer ponerla en diálogo con el entorno. Kevin Vachier tiró de pasión por el fútbol, ese ídolo moderno, y captó la visión del ojo del gran hermano que todo lo ve, todo lo traga, todo lo deglute.  Para María Diéguez, lo importante fue mostrar lo que demasiadas veces pocos quieren ver, que las chicas fueron, son y serán guerreras mucho más fuertes de lo que siempre se han pensado. El afán por la superación, la lucha contra uno mismo, las horas de sacrificio y la recompensa final centraron la atención de Sara Valenzuela.

 

Y finalmente, Rubén Tena supo/quiso captar la imagen que buscó con encono en medio del caos y el desorden. Que las más de las veces los sentimientos son los que ordenan la existencia del ser humano.

 

Nacho González. Profesor de Fotoperiodismo

Imagen superior: Pilar Torres, Sin Título.

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